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Las partes de una cámara

Para poder aprender a hacer fotos, Aumentarlo primero es tener en cuenta que hay que conocer bien el material. Toda cámara fotográfica, incluso esas de usar y tirar, tiene un cuerpo, un obturador, un disparador, un visor y un objetivo. Pero ¿qué es cada una de esas cosas y cómo se relacionan?

El cuerpo de la cámara es la caja donde está montado todo. Digamos que es el soporte de todo el resto de los elementos. Va a tener mucho que ver con la elección de la compra de nuestra cámara, pues dependiendo de su consistencia y mecanicidad, podrá ser muy útil en el medio subterráneo, o podrá convertirse en un verdadero quebradero de cabeza.

Pero sobre la elección de una cámara u otra, hablaremos más adelante. Si acaso comentar aquí la importancia de que sea lo suficientemente robusto como para que pueda soportar las condiciones ambientales del mundo subterráneo y Aumentarsobre todo los golpes que pueda llevarse.

El obturador será el elemento de la cámara que nos permite jugar con la velocidad de la exposición. No todas las cámaras nos conceden esta posibilidad. Generalmente podremos disfrutar de obturador en aquellas cámaras que hagan llegar la luz a la película al abrirse unas cortinillas que están entre esta y el objetivo. El obturador va a controlar el tiempo que dura la apertura de estas cortinillas. Cuanto más tiempo estén abiertas, mayor cantidad de luz entrará en la película. La velocidad del obturador se mide en fracciones de segundo y las medidas más normales son 1/30, 1/60, 1/125, 1/250 y 1/500. En la ruedecilla que marca estas velocidades se elimina el 1/. El denominador nos marca las partes de segundo que está abierto el paso de la luz a la película. De esta manera, 1/500 será muchísimo más rápido que 1/30. La velocidad sirve para poder congelar el movimiento. Si nosotros disparamos una foto con una velocidad de 500, si aquello a lo que disparamos se está moviendo, la imagen aparecerá como congelada y nítida: por ejemplo, a la hora de fotografiar una corriente de agua, o la caída de una gota. Bajo tierra, estas circustancias cambian, pero ya lo veremos a la hora de hacer las fotos. Junto a todas estas posibilidades hay otra que, en la fotografía subterránea, será imprescindible y que aparece marcada como B. Cuando colocamos el obturador en posición B, este permanecerá abierto todo el tiempo que nosotros mantengamos apretado el disparador. Si utilizamos esta posición, deberemos disparar los flashes manualmente. Pero sobre esto hablaremos también más adelante.

El diafragma es el mecanismo que controla la intensidad de luz que puede entrar en el cuerpo de la cámara. Es como un circulillo formado a base de láminas que se puede hacer más grande o más pequeño. Cuanto más cerrado esté, menos luz entrará en la película. El diafragma se señala mediante f/. Su secuencia más normal es f/2, f/2.8, f/4, f/5.6, f/8, f/11, f/16 y f/22. Cuanto más pequeño es el número f/, más grande es la abertura del diafragma.

El disparador consiste en un botón que al presionarse abre el obturador y posibilita que entre luz a la película. A él se puede acoplar un cable disparador que nos ayudará a apretar sin mover la cámara.

El visor es la mirilla por donde vemos aquello que vayamos a fotografiar. Esto, que parece una perogrullada, va a determinar el tipo de cámara que utilizamos, porque en función del modo del visor, podremos hablar de cámaras compactas o de cámaras réflex. El visor de las cámaras réflex nos posibilita ver justo a través del objetivo por donde luego entrará la luz. Las cámaras compact tienen el visor en una línea distinta del objetivo: está a parte de él.

   

Entre las características más generales de las cámaras réflex está la incorporación de un fotómetro, que no es sino un medidor de la cantidad de luz que llega al interior del cuerpo de la cámara. Según haya más o menos luz, se encenderá una luz roja y cuando la luz es óptima, se enciende un dial verde. En las cuevas, la insuficiencia de la luz ambiental es una constante, con lo que siempre tendremos encendida la luz que nos indica que es insuficiente. Esto puede originar algunos problemas porque cuando se utiliza la posición B del obturador, el dial rojo continúa encendido durante todo el tiempo de la exposición, marcándose en la fotografía una zona roja que estropea la foto. A nosotros nos costó Dios y ayuda descubrir de donde provenía esta mancha. Por eso, en las cuevas, como ya sabemos que la luz es insuficiente, podemos quitar la pila que activa el fotómetro, y evitar así esos problemas.

Otra de las características de las cámaras réflex es la posibilidad de cambiar de objetivos. Hay que tener en cuenta que según los modelos, el objetivo puede ser de rosca o de bayoneta. Esto es fundamental a la hora de comprarlos. Nos podemos gastar un dineral en un objetivo que después no nos vale.

  Cámara Compac  

Las características de las cámaras compact son que generalmente no tienen objetivos intercambiables, lo que se llama óptica fija, que suele variar entre los 24 y 50 mm. (luego veremos qué es esto); no suelen llevar controlador de la velocidad de obturación, por lo que no podemos jugar con las posibilidades de la posición B; y en ocasiones llevan incorporado un flash en la misma cámara, lo que hace que la luz de este siempre sea frontal al objeto de la fotografía, suprimiéndose así las sombras que dan profundidad a la foto y que suele generar el efecto de ojos rojos cuando se fotografía a alguien que está de frente a la cámara (este efecto se puede anular si el fotografiado simplemente dirige la vista hacia otro sitio distinto de la cámara).

Dentro de las cámaras compact, existe una variedad que son las cámaras pocket que tienen una mayor automatización si cabe: no nos posibilita jugar ni siquiera con el diafragma, sino que ella sola lo elige.

De esta forma, las distintas cámaras, réflex o compact, pueden servirnos para cosas distintas: si lo que queremos es una sesión fotográfica para hacer fotos de cierta calidad, es preferible llevar una cámara réflex que nos posibilite jugar con todas las posibilidades de la fotografía; si vamos a una expedición de ataque, es preferible llevar una cámara compact, más fácil de manejar y que nos puede ofrecer algunas prestaciones suficientes.

A la hora de hacerse con una buena cámara para hacer fotografía subterránea, hay que intentar decidirse por algo que no sea muy caro, porque el riesgo de golpes y roturas es elevado de forma que un mal golpe puede dar al traste con las más de 60.000 pts. de una buena cámara. Una solución práctica que nosotros hemos encontrado es la ZENIT 12-XP, con un cuerpo de cámara robusto y resistente, con todas las prestaciones manuales, sin ninguna automatización, y que tiene un coste aproximado entre 78 y 90 € (13.000 y 15.000 pts.) según la tienda donde se realice la compra. Evidentemente hay otros modelos como la NIKON FM2 que según los manuales ofrece también muy buen resultado. En cuanto a las cámaras compact, nosotros tenemos una heredada que tiene más de 30 años, una Olimpus TRIP 35 totalmente manual y que no tiene flash incorporado (cuando se fabricó este viejo cahcharro todavía no debía estar inventado).

El objetivo es el conjunto de lentes ópticas que colocado delante de una película permite la formación de una imagen. El objetivo es lo único que se interpone entre el motivo a fotografiar y la película. En ellos es importante conocer la distancia focal, que no es sino la distancia que existe entre la película y el centro óptico del objetivo cuando este enfoca al infinito, expresado en milímetros.

El objetivo normal es el de 50 mm. Tiene un ángulo de visión muy parecido al del ojo humano. Los objetivos 'gran angulares', como su propio nombre indica, son objetivos que tienen un ángulo de visión mayor que el normal. Esto se consigue reduciendo la distancia focal. De esta forma, los objetivos gran angulares serán los de 35, 28 ó 24 mm. Estos objetivos son ideales para fotografiar interiores ytener así una imagen amplia de lo que existe. Con un objetivo normal, tendríamos un visión muy reducida de ese mismo espacio. A medida que va aumentando la distancia focal, tendremos un teleobjetivo, que centrará más el objeto y nos dará la sensación de cercanía. Funcionan como un acercador de la imagen. En nuestras expediciones espeleológicas, con un objetivo que llegue hasta los 210 mm. nos basta. Para simplificar el cambio de distancia focal podemos contar con los objetivos zoom, que nos permiten, sin cambiar de objetivo, tener en uno solo una amplia gama que puede ir desde los 28 a los 80 mm. y desde los 80 hasta los 210 mm.

Enfocar en una cueva no es nada sencillo, porque mirando por el visor, difícilmente verás el objeto que quieras fotografiar, a no ser que estés muy cerca de él. Por eso es conveniente acompañar el equipo con una buena linterna con la que iluminar aquello que se quiera enfocar y que de esta manera se tenga algo de precisión. En las cámaras réflex se enfoca mirando precisamente por el visor. En él aparece un anillo cortado que se ajusta girando el objetivo hasta que las dos partes del anillo obtengan un figura continua. Ahí es fundamental contar con una linterna auxiliar. En las cámaras compact, la distancia se regula manualmente sin mirar, hay que calcular la distancia de la cámara al objeto y entonces ajustar el objetivo, que generalmente presenta muñequitos. En estos, el primero enfoca bien de 0'5 a 1'5 m., el segundo, de 1'5 a 3m., el tercero, de 3 a 5 m., y el último, que suele aparecer como un paisaje, de 5 m. hasta el infinito.

Otro elemento que tenemos que tener en cuentaa la hora de enfocar es la profundidad de campo . Esta se distribuye normalmente en un tercio de la distancia por delante del objeto enfocado y dos tercios por detrás. Es decir, que si enfocamos algo a 1 m. de distancia, tendremos que la imagen aparecerá enfocada desde los 0'66 cm. delante del objeto, hasta 1'66 m. por detrás de él. Aquí hay que prever que cuanto más cerrado esté el diafragma (un número mayor de f/), mayor será también la profundidad de campo. Los distintos objetivos suelen representar esta profundidad de campo utilizando líneas y/o números de colores en el diafragma y en la distancia.

Una herramienta fundamental para poder hacer fotografías de calidad es la utilización de un trípode . Este nos permitirá dejar el obturador abierto durante todo el tiempo que sea necesario sin que por ello la fotografía nos salga movida. El único problema que presenta es que es un poco engorroso su transporte.