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Introducción.
Una fotografía no es sino el resultado de una serie de reacciones físico-químicas. A bote pronto es un tanto difícil de imaginar, pero la cosa consiste en que la luz es una sucesión de ondas que cuando se encuentra en su camino con un cuerpo sólido puede ser absorbida o rebotada. Cuando las ondas se absorben por completo, nuestros ojos perciben el color negro. Cuando rebotan totalmente, percibimos el color blanco. Entre uno y otro hay muchos intermedios, que serán los distintos colores que nosotros podemos percibir en un cuerpo. Cuando colocamos frente a esos rayos una película tratada químicamente y sensible a los efectos de la luz, obtenemos una fotografía.
Esta sería la definición científica de una foto. Pero una foto es mucho más, porque es un recuerdo, la presencia de un momento que significó algo peculiar en lo que nos tocó vivir. Una foto nos acerca a lugares que no conocemos y nos posibilita el hacernos cargo de lo desconocido. Una foto es también poesía, la descripción de aquello que la palabra no puede precisar.
En espeleología, la fotografía es una disciplina que ayuda desarrollar muchas facetas que todos tenemos. Por un lado, como iremos viendo, nos posibilita la facultad de crear. Jugando con la luz, podemos darle vida a un montón de piedras escondidas bajo tierra. Podemos recordar momentos buenos y malos de nuestras exploraciones. Y sobre todo, ayuda a que los que jamás han entrado ni entrarán en una cueva puedan disfrutar algo de lo que nosotros, privilegiados, hemos podido contemplar.
Por tanto, la fotografía tiene que tener un hueco especial en toda expedición. Con ella se puede animar a otros a visitar los mismos lugares o a convencerles de que por su fragilidad es mejor no aparecer por allí para no deteriorarlo. Se puede contagiar el amor a las cuevas y simas, y destacar así la importancia escondida del subsuelo.
Pero la fotografía en las cuevas, no es algo sencillo. Si ya de por sí, es difícil hacer buenas fotos en el exterior, hacerlo en condiciones de absoluta oscuridad, ni que decir tiene. Estas líneas nacen con la intención de ayudarnos a descubrir ese apasionante mundo de las cuevas plasmándolo en un papel para que otros puedan ver lo que nosotros vimos. No obstante, no hay que pensar que aquí vamos a encontrar todas las respuestas a todas las preguntas. Lo mejor será disponer de buenos libros que nos ayuden a resolver lo que estas pobres líneas no lleguen. Uno de ellos, es el de Félix Alabart Iñahi Relazón, Fotografía del Mundo Subterráneo , editado por el Espeleo Club de Gràcia, al que nosotros debemos en gran parte lo poco que sabemos de fotografía en el subsuelo.
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